
Este fin de semana he leído en el diario digital El Camp de Turia que el pleno del Ayuntamiento de Llíria, gobernado por el Partido Popular de Valencia, según los resultados de la elecciones locales de 2007, ha aprobado la propuesta del Bloc, organización unitaria del nacionalismo valenciano progresista, para la creación de huertos urbanos ocupacionales, donde los ciudadanos puedan realizar plantaciones y cultivos para su propio consumo. Según explican los nacionalistas valencianos, se trata de una "propuesta que busca entre otro objetivos la recuperación de parcelas, fundamentalmente municipales, para darle un uso productivo y mantener de una forma más adecuada nuestro entorno".
Para el regidor del Bloc, Rafa Cotanda, “estas parcelas pueden ofrecer un beneficio terapéutico a un colectivo con muchas horas libres como es el de los jubilados, así como un cambio de hábitos hacia una vida más activa que repercutirá en una mejora inmediata para su salud. Al mismo tiempo, estos huertos ocupacionales pueden servir para acercar a los escolares a la realidad agrícola, ya que cada vez más niños y niñas de ciudad desconocen el cultivo y los métodos para la obtención de alimentos”.
El Ayuntamiento de Líria será el encargado de crear este tipo de parcelas de un mínimo de entre 50 y 100 metros cuadrados que serán cedidas a los particulares, de acuerdo al cumplimiento de unas condiciones establecidas por el Consejo Agrario y los técnicos municipales.
Se me antoja que esta medida, además de los “beneficios terapéuticos y culturales” va a ayudar a muchas personas que verán en estos huertos urbanos un modo de abaratar la cesta de la compra. Estoy convencido, si la crisis se prolonga en exceso (es decir más allá de este verano) que este tipo de medida va a ser tenido en cuenta en otros municipios de España como medida social que pueda servir para “paliar” las necesidades más básicas de sus ciudadanos.


